01 marzo 2010

Vagones De Tren



 

Mi intención hasta el día de ayer, no era exactamente publicar esta entrada. 
Lo que me deja claro, una vez más, que las intenciones y los pensamientos del hombre no son lo importante.
Sino que los pensamientos de Dios están en superioridad al hombre.

"Porque mis pensamientos no son vuestros, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros
caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos".  (Isaías 55:8-9)

Y hoy quiso Dios que me cruzara con un artículo escrito en Nuestro Pan Diario que tocó mi corazón.
En el tiempo que estamos viviendo donde estamos atravesando por terremotos, antes Haití ahora
Chile. Donde el tiempo está totalmente contrariado provocando enormes inundaciones en 
distintas partes del mundo. Causando pérdidas humanas y materiales. Dejando a personas sin hogar, 
sin alimento que llevarse a la boca, sin ropa con qué abrigarse......
Esto nos llama a recapacitar, a meditar, a vigilar, a estar alertas.... porque nosotros no somos dueños de
nuestra vida ni de la de los demás, y nuestros caminos y pensamientos que nos creemos tenerlos seguros,
en ocasiones no son ni los caminos ni los pensamientos de Dios.

Jesús dijo: "Tento compasión de la gente, porque ya hace tres días que están 
conmigo, y no tienen qué comer".  (Marcos 8:2).

Y ahora paso a contaros el artículo tal cual yo lo leí:

"El otro día desayuné con un hombre que hace 60 años vendía periódicos  y limpiaba zapatos en las calles del centro de mi ciudad. Me contó de su vida en aquellos días y de lo mucho que han cambiado las cosas. "¿Qué es lo que más ha cambiado?" -le pregunté-. La gente -dijo- ya no se preocupan por nada.

Como ejemplo me habló de su madre, quien a menudo alimentaba a los hambrientos que llegaban a su casa. Todos los días preparaba comida para su familia y luego preparaba unas cuantas porciones más porque sabía que los viajeros desamparados empezarían a llegar más o menos a la hora de comer. Ella sentía una gran compasión por los que estaban en necesidad.

Una vez preguntó a un hombre cómo había llegado hasta su puerta. "Su dirección está escrita en todas las paredes de los vagones de los trenes", -le dijo el hombre-.

Ojalá que se pudiera decir lo mismo de todos nosotros. En la alimentación a las multitudes , Jesús nos dio un ejemplo de lo que significa preocuparse por las necesidades físicas y espirituales  de los demás. 
(Marcos 8:1-9)

Sería maravilloso que nuestras casas fuesen conocidas como lugares donde la gente hambrienta  puede encontrar pan. Pero más que eso, tenemos que orar para que nuestros hogares se conozcan como lugares  donde los hombres, las mujeres y niños hambrientos son amados, se les escucha y se les da el
PAN DE VIDA.

LA EVANGELIZACION NO ES MAS QUE UN MENDIGO
QUE LE DICE A OTRO DONDE ENCONTRAR PAN.

                                         Nuestro Pan Diario 2003 


Creo que no hay mucho más que añadir, salvo que deberíamos presentarnos delante de Dios, examinándonos a nosotros mismos para evaluar si en nuestro vagón viene escrito en letras bien grandes el nombre de
CRISTO. Y si nuestra vida está en los railes adecuados, aquellos que Dios ha preparado de antemano para que viviéramos en ellos, con santidad, humildad y amor. 

1 comentario:

Sary dijo...

Mi querida Pilar, es un agrado visitarte. Después de mucho tiempo he tenido un día libre y me he dedicado a responder tantos comentarios y mensajes hermosos que me dejan día a día.
Tienes un blog hermosísimo....bueno realmente como lo que Dios se merece, siempre lo mejor. Felicitaciones por tus lindas palabras y spot.
Espero seguir visitándote mas seguido, según el tiempo me lo permita.
La foto del vagón está preciosísima, un encanto.
Te dejo muchos cariños y todas las bendiciones de nuestros Señor Jesucristo para tu vida.
Tu amiga chilena,
Sary

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