02 marzo 2010

Regalo de Dios





Contrariamente a lo que nos han enseñado por años, el versículo de la gráfica de arriba nos dice
claramente que la Salvación es por fe y es un regalo de Dios. Si miráramos el versículo siguiente veríamos que
"No por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:9)

Si con mis esfuerzos, mi buen obrar, mis únicas fuerzas y mi propio mérito pudiera alcanzar la salvación,
dime...... ¿Para qué sufrió y murió Cristo? Entonces, todo fue en vano.

Las Escrituras (y recordemos que son La Palabra de Dios, inspirada total y plenamente por El), nos muestran
que "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados
gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús". (Romanos 3:23-24)

Dios nos pide ARREPENTIMIENTO por nuestra condición de pecador y FE en el sacrificio realizado
con su muerte y derramamiento de sangre.

Ahora bien, mi hijo de 9 años en múltiples ocasiones ha venido a mí pidiéndome perdón por algo 
que había dicho o hecho mal. Pero no en todas ellas venía con un verdadero arrepentimiento, más bien,
estaba condicionado quizás por si le pillábamos o por evitar el castigo que sabía le iba a caer.

El arrepentimiento que Dios espera de nosotros tiene tres aspectos:

1. En relación con la inteligencia:  cambio de mente, de pensamiento, de propósito, o de punto
de vista sobre cierto asunto. Significa tener una mente diferente sobre cierta cosa.

2. En relación con las emociones: Esas emociones que llevó al publicano de las Escrituras a      
golpearse el pecho indicando la tristeza de su corazón. Nadie podría decir qué grado de    
emoción se necesita para el verdadero arrepentimiento, pero es evidente, que cierta dosis   
de movimiento de corazón debe acompañar.

3. En relación con la voluntad y la disposición:  Una de las palabras hebreas por arrepentimiento
significa "volverse". En las Escrituras observamos que el hijo pródigo no sólo recapacitó      
   sobre lo que había hecho, y sintió tristeza por ello, sino que volvió sus pasos en dirección       
al hogar. De esta manera el arrepentimiento es una crisis que tiene en mente un cambio de    
experiencia.
Arrepentimiento no es sólo un corazón deshecho por causa del pecado, sino separado del    
pecado. Debemos abandonar lo que queremos que Dios perdone.

       Y ahora sí, en ese abandono de lo que queremos que Dios perdone, abandono de todo aquello     
que va contra su Naturaleza, comenzamos a buscar la Santidad que cada vez nos asemejará   
más a El.

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros 
pecados, y limpiarnos de toda maldad". (1ª Juan 1:9) 

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas 
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".  (2ª Corintios 5:17)


Datos sacados del libro "Las grandes doctrinas de la Biblia"
de William Evans 



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