23 febrero 2010

Titanic y El Corazón

 

Hace ya tres o cuatro años, estuvimos de vacaciones en Granada. Sin saberlo, coincidió con que 
durante un espacio corto de tiempo mostraban una excelente exposición del famosísimo transatlántico
conocido por todos "TITANIC". 
Tengo que admitir que me encantó la experiencia. Consistía en una exposición interactiva, es decir,
entrabas en una reproducción exacta al original aunque a tamaño moderado. Pero es que además, el 
mobiliario en su mayoría era el rescatado bajo el mar. En vitrinas estaban expuestos objetos tanto
propios del buque como personales del pasaje y la tripulación: cartas, ropa, maletas, fotos......

El Titanic se diseñó usando algunas de las más avanzadas tecnologías disponibles en aquel
tiempo. El Titanic tuvo un viaje placentero. Los días transcurrieron sin novedad.
Poco antes de la medianoche del 14 de abril con una noche estrellada y un mar excepcionalmente
tranquilo, los vigías dieron alarma de un iceberg al frente, a  600 m. de la proa.
Después de dos horas y 40 minutos el Titanic se hundió.El siniestro se saldó con 1.517 pasajeros
de los más de 2.200 que viajaban a bordo.
La elevada cifra de muertos se debió principalmente a que a pesar de cumplir con las reglas
marítimas de la época, el Titanic no llevaba botes salvavidas suficientes para todos los pasajeros.

Llegados a este punto, quiero hacer una pausa y respirar hondo. ¿Por qué te preguntarás?.
Quizás porque lo que quiero reflexionar he de hacerlo con un poco de cautela y muchísimo amor.

Me llama la atención que un transatlántico tan majestuoso, navegando en medio de un 
mar en calma (porque recordemos que la noche era estrellada y ninguna tormenta amenazaba), donde aparentemente nada parece intimidarle ni asustarle, sea un iceberg, 
un obstáculo en su camino, lo que le hace romper totalmente su rumbo dando un giro
brusco a las circunstancias.
Quizás nuestras vidas naveguen por el mar de la vida de la misma forma. Nuestros días y noches
transcurren sin tormentas, con cielos soleados por el día y noches estrelladas al
llegar la noche. Esto se ha hecho rutina en nuestra vida y nos hemos acomadado a esa
tranquilidad. Incluso.... podríamos hablar de que hasta hemos amoldado a Dios a nuestro antojo.
Le hemos personalizado y hecho a la medida. Terminamos adorando a un dios, que como dice
Andy Stanley, afirma nuestras fortalezas pero nunca toca nuestros puntos frágiles. Un dios que nos hace
sentir satisfechos.
Pero ese no es el Dios del que nos habla la Biblia. Porque el Dios de la Biblia vino a buscar y a 
salvar lo que se había perdido, esto es a transformar nuestra vida interna. Andy Stanley nos sigue diciendo
que es posible mantener una rutina religiosa impecable mientras nuestros corazones son tan duros
como el acero.
Pero.... ¿cómo saber si ese es mi caso?. Stanley nos dice (y estoy totalmente deacuerdo con él), que
el verdadero examen del endurecimiento del corazón se halla en una simple ecuación:

EL GRADO DEL ENDURECIMIENTO DEL CORAZON DE UNA PERSONA
EQUIVALE A LA DISPARIDAD ENTRE
LO QUE ACONGOJA A ESA PERSONA Y
LO QUE ACONGOJA A DIOS

¿Me acongojan las misma cosas que acongojan a Dios?
¿Siento lo que Dios siente?
¿Me molestan las cosas que molestan a Dios?
¿Está mi corazón sincronizado con el corazón de Dios?

CUANDO LO QUE ACONGOJA A DIOS YA NO TE ACONGOJA A TI,
TU CORAZON SE HA ENDURECIDO.
CUANDO LO QUE MOLESTA A DIOS YA NO TE MOLESTA A TI,
TU CORAZON SE HA ENDURECIDO.

Quizás sea por ello que no tenemos luchas en nuestra vida. La lucha contra le pecado. La lucha
de hacer y decir lo correcto cuando nuestra carne quiere hacer lo contrario. No nos
percatamos de la necesidad que existe a nuestro alrededor. Necesidad de hablar de Cristo.
Necesidad de dar una palabra de ánimo. Necesidad de orar por el que está a nuestro lado.........

Pero llega un día en nuestra vida, cuando se nos cruza un iceberg con el cual chocamos.
Entonces nuestro barco se tambalea y comienza a hundirse. Lamentablemente como no hemos forjado
una relación íntima con el Dios de la Biblia, ese Dios Personal, que no se puede moldear a nuestro antojo,
sino que, nos hemos creado uno particular, salvarnos con un salvavidas equivocado
se nos hace más difícil y penoso.

"DAME, HIJO MIO, TU CORAZON,
Y MIREN TUS OJOS POR MIS CAMINOS"
                               (Proverbios 23:26)

Cuando dice  "caminos" nos habla de entrega y rendición. Entrega y rendición "total" a
Cristo, No parcial. No sólo ciertas facetas de nuestra vida. Dios nos promete bendición para aquellos 
que le amemos en espíritu y en verdad.

NUESTRO FUTURO DESCONOCIDO ESTA SEGURO
EN LAS MANOS DEL DIOS OMNISCIENTE.  




No hay comentarios:

Si quieres disfrutar de los GRANDES HIMNOS DE LA FE de toda la vida, Pincha en el enlace.
Image and video hosting by TinyPic