05 febrero 2010

Renovando de día en día

 

Cuando aceptamos a Cristo como Salvador y Señor comenzamos el proceso de crecimiento
espiritual, el cual dura toda la vida. El Espíritu Santo obra en nosotros para quitar nuestro egoismo, renovar nuestra manera de pensar y desarrollar cualidades en nosotros que sean cada vez más como las de Cristo.

Mientras viajamos con destino al cielo, cooperamos con la construcción de Dios en nuestras 
vidas. Cuando su obra en nosotros esté completa, "seremos semejantes a El", perfectamente conformados a la semejanza de nuestro Salvador.

                                                                          Nuestro Pan Diaro 2003 

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