12 febrero 2010

La Mujer Que Dijo No a Dios



No es que el personaje del que os voy a comentar hiciera alarde de hermosura y belleza, hasta donde 
yo sé no hay nada de eso. Pero sí que fue una mujer que en el momento más crucial de su vida no temió a Dios, sino que tomó un camino y optó por unas decisiones opuestas totalmente a Dios.

La historia de Job la hemos escuchado infinidad de veces en predicaciones, estudios, devocionales;
leido directamente de la Biblia o en libros donde ha sido comentada y analizada. Pero aún así, quiero detenerme un momento, para observar a la mujer de Job "que dijo no a Dios".

Sabemos que todo lo que Job había acumulado con gran esfuerzo durante años se fue en pocos
momentos como un soplo. El hombre más rico del este quedó convertido, repentinamente, en un pobre sujeto sin hijos. Todo lo que le quedó, además de su casa, fueron cuatro servidores....¡Y su esposa!.

No conforme con esto, después Satanás envía una enfermedad tan terrible que es suficiente para 
quitarle a cualquier hombre sus sentidos.

Pero entonces recibe el más fuerte golpe..... Su esposa se vuelve contra él; la mujer que, según Dios,
tenía que ayudar a Job para mejor o peor, la compañera que él necesita más que nunca, no le ayuda. Por medio de ella Satanás juega su última carta. Calvino la llama "el último instrumento de Satanás".

"¿Aún retienes tu integridad?" -le dice su esposa con amarga sorna-. "¡Maldice a Dios y muérete!".
Sus pocas palabras describen claramente la situación. Ella está totalmente aplastada y vencida por el dolor y sólo ve un camino: renunciar a la fe en Dios y suicidarse. Su reacción es, exactamente, opuesta a la actitud de su marido.

La fe de Job permanece en esta crisis; los motivos de su situación pueden estar ocultos de él, pero 
no duda de Dios. Para él, Dios es todavía una realidad; por lo tanto, puede aceptar de Dios tanto el bien como el mal. Su vida está edificada sobre la roca y aun cuando le azoten las tempestades no se hunde, su fundamente permanece.

Su mujer no tiene fundamento; naturalmente, sus aflicciones son extremadamente grandes y es 
difícil identificarnos con sus pérdidas, pero habría podido sostenerse si su vida hubiese estado edificada sobre el mismo fundamento sólido de su marido. Su reacción, tan diferente, ante el mutuo problema no es debido a la forma diferente de experimentar el dolor, sino que depende de su fundamento. Por esta razón olvida o abandona a su marido en el momento más difícil de su vida.

De repente cambia la situación. Pasa el tiempo. Casi tan súbitamente y de forma radical como al
principio, Job y su esposa tienen de nuevo diez hijos. Sus bienes le son restituidos, y vienen a tener más ganado que el que poseían antes de la catástrofe.

Pero lo más importante es que la prueba de Job ha traído fruto: Sus relaciones con Dios se han profundizado. "Antes te conocía de oídas", -dice Job a Dios-. "Pero mis ojos ahora te ven". Ya Job no necesita apoyarse en la experiencia de otros, pues ha encontrado a Dios personalmente y esto le conduce al arrepentimiento y a la humildad. Estas son dos características indispensables que preceden al encuentro con Dios.

Job ha recibido una nueva visión de sí mismo y de Dios. Comprende que necesita un mediador entre
el hombre y Dios, así que el sufrimiento ha tenido un efecto positivo para él. Le ha revelado cosas de Dios que no había conocido nunca antes. El resultado fue una vida más rica y feliz.

¡Cuánto tenemos que aprender de la actitud de Job para imitarla y seguirla!
¡Y cuánto tenemos que aprender de la actitud de la mujer de Job para no imitarla y rechazarla!.


Adaptado de "Su nombre es Mujer" de Gien Karssen

1 comentario:

Pat dijo...

Amén, Job es un gran ejemplo a seguir, me gusta especialmente cuando dice "de oidas te había oido, mas ahora mis ojos te ven." Abrazo, amiga, lindo post, y la imagen, super!
Ah, y me encantaron los deditos del responsable que sacó el papel de la ganadora. Besos!

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