09 febrero 2010

De Su Mano



 


Un águila madre construye un nido cómodo para sus polluelos y lo acolcha con plumas de su propio
pecho. Sin embargo, el instinto dado por Dios que construye ese nido seguro también obliga a los polluelos a salir de ahí al poco tiempo. Las águilas están hechas para volar, y el águila madre no deja de enseñarles. Sólo entonces llegan a ser aquello para lo que fueron creadas.
Así que un día, el águila madre desarregla las ramitas del nido haciéndolo un lugar incómodo. Entonces agarra a un aguilucho perplejo, se eleva en los cielos y lo deja caer. El avecilla comienza una caída libre. ¿Dónde está mamá ahora?. No está lejos. Al poco rato baja en picada y atrapa el pichón sobre una fuerte ala. Repite ese ejercicio hasta que cada uno de los aguiluchos puede volar solo.
¿Tienes miedo a la caída libre?. ¿No estás seguro de dónde vas a caer o qué tan duro te vas a golpear?. Recuerda,  Dios volará para rescatarte y abrirá sus brazos eternos debajo de ti. También te va a enseñar algo nuevo y maravilloso a través de ello. No hay que tener miedo a caer en los brazos de Dios.

" EL AMOR DE DIOS NO NOS EVITA LAS PRUEBAS,
SINO QUE NOS SOSTIENE EN MEDIO DE ELLAS".

                                                                    Nuestro Pan Diaro 2006 

1 comentario:

Azúcar, Canela y Miel dijo...

Pilar leo tu blog casi a diario, me gusta mucho, y me ayuda a seguir firme dando pasos de fe absoluta en Dios. Mil bendiciones para ti y un beso.

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